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lunes, 20 de agosto de 2007

Por un turismo más responsable

Intermón Oxfam hace un llamamiento a gobiernos, empresas y consumidores para conseguir un turismo sostenible y comprometido con el desarrollo


El informe 'Turismo sin desarrollo' defiende la protección de los recursos naturales y los ecosistemas de los países receptores de turistas, como R. Dominicana (c) Annie Bungeroth / IO

La industria turística puede promover el desarrollo de muchos países pobres a través de la creación de empleo, la generación de divisas y el crecimiento económico. Sin embargo, también puede tener una cara oscura: fugas de riqueza que en ocasiones suponen cifras por encima del 80% del valor económico generado- e impactos económicos, sociales, o medioambientales negativos, que cuestionan la sostenibilidad de esa industria en muchos países pobres.

Ante esta situación, Intermón Oxfam propone una serie de medidas que permitan alcanzar un modelo sostenible de desarrollo turístico a largo plazo en el que todos los agentes implicados salgan beneficiados. Por un lado, los países en desarrollo deben establecer políticas de planificación que aborden el turismo como herramienta de lucha contra la pobreza, y establecer sistemas que permitan un equilibrio entre la protección de recursos naturales y ecosistemas, maximizando la participación de las comunidades en el desarrollo turístico con una política de incentivos para atraer inversiones extranjeras que no perjudiquen el desarrollo sostenible del país.

Por su parte, los estados del norte deben fomentar entre sus empresas la adhesión a los principales instrumentos internacionales en pos de un turismo sostenible, como el Código Ético mundial para el turismo o el Código de conducta contra el turismo sexual infantil. Estos códigos, a pesar de carecer de valor vinculante, sí indican el camino que los Estados y operadores privados de este sector han de seguir de cara a hacer de la industria turística una industria sostenible.

Además de adherirse y respetar estas normas, las empresas turísticas deben comprometerse con la realización de una política madura en Responsabilidad Social Corporativa (RSC), y asumir y garantizar el cumplimiento de estándares internacionales en materia laboral, medioambiental y de derechos humanos. Igualmente importante es que los países emisores de turistas eduquen a sus ciudadanos de forma que adquieran hábitos de comportamiento respetuosos, que no dañen el entorno ni produzcan explotación.

Tal como reza el el informe de Investigación: 'Turismo sin Desarrollo', publicado por Intermón Oxfam en agosto de 2007, un ejemplo de estos contrastes lo encontramos en la República Dominicana. El turismo es el sector que más ingresos aporta a la economía del país, constituyendo el 7% del PIB en 2003. Su clima, junto con la calidad y belleza de sus playas, ha permitido el desarrollo de una creciente industria turística que cuenta con unas 61.500 habitaciones, lo que le otorga la mayor capacidad hotelera del Caribe. Sin embargo, estas ganancias no han revertido en la lucha contra la pobreza, como así lo testimonia el Informe sobre Desarrollo Humano 2005 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, en el que se pone de manifiesto que el país retrocedió 8 lugares en la clasificación del Índice de Desarrollo Humano pasando de la posición 87 a la 94.

El turismo es, después del tráfico de armas, el mayor negocio a escala internacional, por encima de la industria automovilística o petrolera, siendo responsable del 11% del PIB mundial. Es, además, una industria que experimenta índices de crecimiento superiores en los países pobres; así, constituye la primera fuente de ingresos en divisas en los 50 países menos desarrollados, a pesar de que la participación de estos en la industria turística mundial sea aún muy pequeña, con apenas un 0,4% del total en el año 1996. En la actualidad, en 11 de los 12 países en los que se localiza el 80% de la población más pobre del mundo, es decir, personas que subsisten con menos de un dólar al día, la actividad turística se ha convertido en su principal fuente de riqueza. En paralelo, las previsiones de la Organización Mundial del Turismo (OMT) apuntan a un número de viajeros superior a los mil millones en 2010, cifra que se incrementará hasta los 1600 millones en 2020.

Turismo responsable

Viajar es una experiencia mucho más amplia y profunda de lo que pueda parecer. Los ciudadanos tienen una importante responsabilidad a la hora de contribuir a un modelo turístico más sostenible, y son muchas las cosas que pueden hacer. A través de la XIII edición de la publicación Global Express, el libro Otros mundos. Viajes alternativos y solidarios o la Guía de Consumo Responsable, editada en noviembre de 2006 por el Observatorio de RSC, IO pretende difundir a los turistas algunos consejos basados en la solidaridad y la responsabilidad; entre otros, abrirse a las culturas y tradiciones distintas a las suyas, respetando la diversidad; respetar los derechos humanos y denunciar cualquier forma de explotación que los vulnere, especialmente el turismo sexual infantil; ayudar a conservar el entorno natural, no comprando, por ejemplo, productos elaborados a partir de plantas o animales en peligro; respetar los recursos naturales y el patrimonio artístico; comprar artesanía y productos locales para apoyar la economía local; o evitar los comportamientos que puedan ofender a la población local.

Fuente.- Intermón Oxfam

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